A girl stands in front of a judge in a courtroom

En peligro

Cómo perjudica a las personas jóvenes la ley de Michigan que obliga a los padres a dar su consentimiento para el aborto

© 2024 Rebecca Hendin para Human Rights Watch

Resumen

La hipocresía de la ley está en la noción de que una persona no sea lo suficientemente madura como para tomar esta decisión por sí sola, pero que sí lo sea para llevar a término un embarazo.


—Kylee Sunderlin, abogada especializada en el proceso de excepción judicial, 9 de marzo de 2023.

Es un obstáculo más que hace que obtener un procedimiento (de aborto) legal y seguro sea más difícil de lo necesario.


—Sophia V., proveedora de atención médica en Michigan, 7 de abril de 2023

Sarissa Montague, abogada de Michigan, recuerda un caso que todavía la persigue pese al paso de los años porque la ley estatal impidió que su cliente pudiera acceder a la atención médica que necesitaba y merecía. A su cliente, Ava R. (nombre ficticio), de 17 años, le negaron el acceso a servicios de aborto y la obligaron a continuar con un embarazo no deseado en contra de su voluntad.

Según la legislación de Michigan, cualquier persona menor de 18 años debe contar con el consentimiento de un progenitor o tutor legal, o el permiso de un juez, para poder abortar. Ava se encontraba en el sistema de acogida: “No tenía padres. Estaba bajo la tutela del Estado. Si estás bajo la tutela del estado, ¿a dónde se supone que debes ir para obtener el consentimiento de tus padres? No puedes. Literalmente no hay nadie a quien acudir”, explicó Montague.

Montague ayudó a Ava a presentar una petición para una dispensa judicial del requisito estatal de consentimiento parental obligatorio, un proceso llamado “excepción judicial” (judicial bypass). Preparó cuidadosamente a su cliente para comparecer ante un juez en una audiencia que involucraría preguntas profundamente personales sobre su vida familiar, su salud y comportamiento sexual y su comprensión acerca del aborto. Después de la audiencia, el juez denegó la solicitud de aborto de Ava, alegando que carecía de madurez suficiente para tomar la decisión sin la participación de sus padres y que una dispensa no era lo mejor para ella. Según Montague, la decisión del juez estaba sesgada. La abogada le dijo a su cliente que apelarían la sentencia. “[Pero] no estaba preparada para la pelea”, dijo Montague. “Fue terrible…. Estaba derrotada”. Montague no sabe lo que pasó con su cliente después. “Me imagino que siguió adelante y [continuó el embarazo]…. Esto pasó hace años, pero todavía me preocupa”.

Ava es una de las innumerables personas jóvenes que se han visto perjudicadas por la ley de consentimiento paternal obligatorio de Michigan desde que entró en vigor en 1993.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan, alrededor de 700 jóvenes menores de 18 años –en su inmensa mayoría adolescentes entre 16 y 17 años— abortan en Michigan cada año.[1] Si bien más del 85 % de las personas jóvenes embarazadas ya implican a sus padres o tutores legales en su decisión de abortar, algunas no pueden o no quieren hacerlo por razones imperiosas.[2] A menudo temen que la participación de los padres tenga consecuencias como algún tipo de abuso físico o emocional, la pérdida de vivienda o apoyo económico, el alejamiento de sus familias o la continuación forzada de un embarazo contra su voluntad. Algunas personas jóvenes no tienen acceso a un progenitor o tutor legal debido a la separación de la familia; una enfermedad, la muerte o el encarcelamiento de uno de los padres; así como desafíos para establecer o demostrar la tutela legal, entre otras razones.

La alternativa para las personas en estas circunstancias es navegar el complejo proceso de “excepción judicial” (judicial bypass), en el que deben demostrar ante un juez que “son suficientemente maduras y están suficientemente bien informadas” para tomar una decisión independiente sobre el aborto, o que una exención es lo mejor para ellas.[3] Los datos de los tribunales de Michigan revelan que cada año alrededor de 100 personas jóvenes –aproximadamente el 14 % de las personas menores de 18 años que abortan en el estado— pasan por el proceso de exención.[4] Otras optan por involucrar a uno de los padres, incluso cuando no es lo mejor para ellas, y sufren las consecuencias que eso pueda tener en sus vidas. Algunas personas jóvenes autogestionan el aborto fuera del sistema médico formal o encuentran los recursos, el apoyo y el tiempo para viajar a un estado que no requiere la participación parental, como Illinois. Otras simplemente no logran acceder a servicios de aborto y no tienen otra opción que continuar con sus embarazos en contra de sus deseos.

En los casos en que las personas jóvenes deben solicitar una excepción judicial al consentimiento, la ley estatal las pone a merced de los jueces, quienes pueden realizar determinaciones altamente subjetivas sobre su madurez e intereses. El sistema se presta a la toma de decisiones arbitrarias, en las que el cuerpo judicial sopesa factores como las calificaciones de una persona joven y sus actividades extracurriculares para determinar su acceso a la atención médica. Una abogada resumió esta cruel dinámica de poder: “En muchos sentidos, parece como si los jueces quisieran saber que eres digna de tomar esta decisión”. Ashmi M., una activista juvenil de 16 años, hizo eco de este sentimiento: “Estas leyes también hace que nos sintamos avergonzadas, como si el mundo no nos valorara como seres humanos o no valiéramos lo suficiente”. En última instancia, el consentimiento parental obligatorio otorga a una tercera persona, ya sea un progenitor o un juez, el poder de veto sobre la capacidad de una persona joven de poder acceder al aborto o no. Catherine N., una mujer que abortó en Michigan a los 17 años, explicó: “Un juez puede decir que no…. Cuando pides permiso a otra persona [para abortar], ya sea un padre o un juez, sus convicciones o circunstancias personales pueden determinar que diga que sí o no”. Esto fue especialmente perturbador para Catherine, quien enfatizó que su decisión de abortar fue sencilla y que no tenía “ningún conflicto interno sobre qué hacer” ni “ningún dilema moral”.

Si bien los tribunales de Michigan conceden la mayoría de las peticiones presentadas, algunas, como la de Ava, cuyo caso abre este informe, son desestimadas. Según datos estatales, los jueces denegaron entre una y tres peticiones de personas jóvenes cada año entre 2016 y 2021.[5] En 2022, los jueces denegaron las peticiones de siete personas jóvenes, una tasa de denegación del 7,7 %.[6] La tasa de denegación para la excepción judicial de Michigan en 2022 es comparable a las tasas de denegación observadas en los últimos años en Texas y Florida, dos estados con duras restricciones al aborto.[7]

Dejar en manos de los jueces las decisiones sobre el acceso de las personas jóvenes a la atención sanitaria es intrínsecamente problemático e incompatible con el derecho a la salud y su principio subyacente de autonomía. Los jueces contrarios al aborto pueden interpretar los requisitos del estatuto de manera más conservadora y bloquear indebidamente la capacidad de las personas jóvenes de recibir atención. Una decisión de un tribunal de apelaciones de 2021 pone en evidencia la naturaleza altamente subjetiva de la toma de decisiones de los jueces. En este caso, un juez de primera instancia le denegó a una persona joven la dispensa alegando que no tenía madurez para abortar sin la participación de uno de sus progenitores. Según el expediente del tribunal de apelaciones:

El tribunal de primera instancia expresó su preocupación por que la solicitante no había recibido “asesoramiento” sobre la decisión. El estatuto no requiere “asesoramiento”. Además, el expediente indica que la solicitante mantuvo múltiples conversaciones con el personal de Planned Parenthood sobre sus opciones y la naturaleza del procedimiento. El tribunal parecía preocupado sobre si Planned Parenthood había informado plenamente a la solicitante, pero no la interrogó sobre las conversaciones, y no hay razón para creer que, en sus consultas con la clínica, no le fueron brindadas sus opciones como lo exige la ley que rige el consentimiento con conocimiento para abortos.[8]

A pesar de esto, una mayoría de dos jueces en el tribunal de apelaciones se pronunció en acuerdo con el tribunal de primera instancia y nuevamente le denegó a la persona joven su solicitud de dispensa judicial.

Este informe –una colaboración entre la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Michigan, Human Rights Watch y la Organización de Michigan para la Salud Sexual de los Adolescentes (MOASH)— examina las consecuencias dañinas de la ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan. A partir de entrevistas en profundidad a 22 expertos de Michigan, incluidos abogados especializados en las excepciones judiciales, proveedores de atención médica y defensores de la justicia reproductiva, así como de un análisis de datos del Estado y una revisión de fuentes secundarias, el informe concluye que la ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan socava la seguridad, la salud y la dignidad de las personas jóvenes que buscan servicios de aborto en Michigan, ya sea que cuenten con el consentimiento paternal o pasen por el proceso de pedir la dispensa judicial, e independientemente de si su solicitud es concedida o denegada.

Nuestros principales hallazgos fueron:

  • Las personas jóvenes que pueden involucran al menos a uno de sus progenitores en la decisión y atención del aborto. Si bien la mayoría de las personas jóvenes hablan con sus padres cuando enfrentan un embarazo, cada situación es diferente y no todas las personas jóvenes pueden hacerlo.
  • Las personas jóvenes que no involucran a sus padres tienen razones de peso para no hacerlo, basadas en su seguridad y bienestar. A menudo temen abuso, alienación o ser obligadas a continuar con un embarazo en contra de su voluntad.
  • Algunas personas jóvenes son menospreciadas, humilladas o castigadas por sus padres. Algunos padres incluso piden a los médicos que se abstengan de administrar analgésicos para los procedimientos de aborto en las personas jóvenes, en contra del consejo médico.
  • La excepción judicial es un proceso oneroso y difícil de navegar. Para las personas jóvenes sin recursos o con poco acceso a la información, puede ser prácticamente imposible.
  • La excepción judicial es invasiva, angustiante, traumatizante y, a menudo, arbitraria. Las personas jóvenes lo consideran un proceso punitivo y puede ser especialmente perjudicial para las personas jóvenes de color.
  • El consentimiento parental obligatorio retrasa la atención del aborto. La excepción judicial a menudo retrasa la atención una semana o más, restringiendo las ya limitadas y urgentes opciones de atención médica de las pacientes y empujándolas a procedimientos más costosos e invasivos. En algunos casos, los retrasos causados por el consentimiento parental obligatorio y la excepción judicial dejan a las jóvenes sin derecho a un aborto con medicamentos, un método de atención no invasivo y más común, disponible solo hasta las 11 semanas de embarazo.
  • Las personas jóvenes son capaces de tomar decisiones sobre su atención médica. La ley de Michigan permite a las personas jóvenes dar su consentimiento para todas las demás formas de atención médica relacionadas con el embarazo, incluidas aquellas con riesgos de salud significativamente mayores que el aborto, como una cesárea.

En noviembre de 2022, apenas cinco meses después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos revocara Roe contra Wade, los votantes de Michigan aprobaron una enmienda constitucional que protege el derecho a la atención del aborto en el estado. En noviembre de 2023, la legislatura aprobó la Ley de Salud Reproductiva, derogando estatutos que criminalizaban a enfermeras y médicos por brindar servicios de aborto a pacientes, obligaban a los proveedores de servicios de aborto a cerrar y aumentaban los costos para las pacientes. La ley también garantiza que las y los estudiantes de las universidades públicas de Michigan tengan acceso a información sobre salud reproductiva. Sin embargo, el consentimiento parental obligatorio impuesto por el estado para la ley de aborto continúa planteando barreras al acceso a la atención médica reproductiva en el estado.

La ley de consentimiento parental de Michigan viola una serie de derechos humanos, incluidos los derechos de las personas jóvenes a la salud, la privacidad y confidencialidad de los servicios e información de salud, a la no discriminación y a la igualdad, a decidir el número y el espaciamiento de los nacimientos, y a no ser sometidas a tratos crueles e inhumanos u otros tratos degradantes.

Michigan tiene la responsabilidad de eliminar barreras y restricciones perjudiciales que limitan la capacidad de las personas jóvenes embarazadas de ejercer su derecho a abortar.

Nadie debería tener que enfrentarse a un juez para acceder a atención sanitaria básica. El consentimiento parental obligatorio crea barreras a la atención médica, pone a las personas jóvenes en peligro y viola sus derechos. Michigan debería derogar esta ley inmediatamente.

Recomendaciones

Todas las personas jóvenes deberían estar seguras y sanas. Michigan debería invertir en soluciones que promuevan familias saludables y redes de atención médica sólidas y mantengan las conversaciones familiares privadas libres de leyes y políticas intrusivas.

A la legislatura de Michigan

  • Derogar con carácter de urgencia la Ley 211 de 1990 de Restauración de los Derechos de los Padres y garantizar que las personas menores de 18 años puedan acceder a servicios de aborto sin verse obligadas a involucrar a un padre o tutor legal, o a un juez, en su toma de decisiones.
 

Metodología

Este informe es producto de una colaboración entre la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Michigan, Human Rights Watch y la Organización de Michigan para la Salud Sexual de los Adolescentes (MOASH). Los hallazgos del informe se basan en entrevistas en profundidad, análisis de datos del estado y una revisión de fuentes secundarias realizadas entre marzo y agosto de 2023.

Human Rights Watch entrevistó a nueve proveedores de asistencia sanitaria que brindan atención de salud reproductiva a personas jóvenes menores de 18 años en Michigan y a cinco abogados con experiencia en la representación de personas jóvenes que solicitan dispensas judiciales al consentimiento parental de Michigan como requisito para el aborto. MOASH entrevistó a una persona joven que compartió su historia de un aborto a los 17 años, y a otras siete personas jóvenes de entre 15 y 22 años involucradas en la defensa de la justicia reproductiva en Michigan. En total, hablamos con 22 personas para este reportaje.

Todas las entrevistas se realizaron de forma individual, en inglés y de forma remota, por teléfono o videollamada. Informamos a todas las personas entrevistadas sobre el propósito de la entrevista, su carácter voluntario y las formas en que se recopilaría y utilizaría la información. Aseguramos a las personas participantes que podían finalizar la entrevista en cualquier momento o negarse a responder cualquier pregunta, sin consecuencias negativas. Todas las personas entrevistadas dieron su consentimiento informado verbal para participar.

Las entrevistas estaban semiestructuradas y cubrían temas relacionados con la salud y los derechos sexuales y reproductivos, centrados en las experiencias de personas jóvenes menores de 18 años que buscan servicios de aborto en Michigan. Se tuvo cuidado con todas las personas entrevistadas para minimizar el riesgo de que contar experiencias difíciles o traumáticas pudiera provocarles angustia o un trauma mayor. Human Rights Watch no proporcionó a nadie compensación ni otros incentivos por participar. MOASH y If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice ofrecieron a las personas que compartieron sus testimonios sobre el aborto y las personas defensoras de la juventud pequeños estipendios por el tiempo dedicado a las entrevistas, de conformidad con sus políticas organizativas relacionadas con la participación en investigaciones.[9] Los nombres de algunas personas entrevistadas se han cambiado para proteger su privacidad y seguridad, incluidos todos los de las personas menores de 18 años. Los nombres reales de las personas entrevistadas se utilizaron solo en los casos en que lo preferían así y creían que no implicaba ningún riesgo.

A pesar de nuestro gran interés por escuchar a personas jóvenes directamente afectadas por el consentimiento parental obligatorio, no buscamos entrevistas con personas jóvenes que pasaron por el proceso de la excepción judicial, debido a los potenciales riesgos para su privacidad y seguridad.

En marzo de 2023, MOASH y Human Rights Watch solicitaron datos a los tribunales de Michigan sobre las peticiones de excepción judicial presentadas, concedidas y desestimadas en los últimos años. La Oficina de Información Pública de la Corte Suprema de Michigan respondió en abril de 2023 y envió datos básicos relacionados con la excepción judicial de 2007 a 2022.

Este informe también se basa en una revisión de registros judiciales disponibles públicamente de fallos de tribunales de apelaciones sobre casos de excepción judicial. También analizamos leyes y políticas estatales, nacionales e internacionales y realizamos una revisión de fuentes secundarias, incluidos estudios de salud pública, informes de la Academia Americana de Pediatría y otras asociaciones de profesionales de la salud, y otras fuentes.

La Junta de Revisión de Ética (ERB, por sus siglas en inglés) de la organización Médicos por los Derechos Humanos revisó y aprobó los planes y protocolos de investigación para este proyecto para garantizar que tomáramos las medidas adecuadas para proteger a las personas participantes en la investigación.

Los hallazgos y conclusiones de este informe reflejan exclusivamente la información de los autores y no necesariamente la opinión de Planned Parenthood Federation of America, Inc.

Terminología

En este informe, utilizamos los términos “jóvenes” y “personas jóvenes” para referirnos en general a cualquier persona menor de 18 años. Usamos los términos “jóvenes” y “personas jóvenes” para incluir a todas las personas que pueden quedar embarazadas, independientemente de su identidad de género. También utilizamos estos términos para afirmar la autonomía y madurez de los y las adolescentes para tomar las mejores decisiones por sí mismas con respecto al cuidado de su salud sexual y reproductiva.

A lo largo de este informe, cuando nos referimos a una persona específica, utilizamos los pronombres individuales y la terminología de esa persona según su identidad de género. En algunos casos, para mayor claridad y legibilidad, utilizamos seudónimos.

Usamos “negras, indígenas y otras personas jóvenes de color” o “personas jóvenes de color” para describir a personas y comunidades que pueden identificarse como negras o afroamericanas; hispanas, latino/as o Latinx de cualquier raza; asiáticas o isleñas del Pacífico; Norte de África o Medio Oriente; indígenas; o multirraciales. Usamos esta terminología para incluir una variedad de identidades raciales y étnicas y para dar visibilidad a los impactos diferenciales del racismo estructural en una variedad de sistemas en las comunidades negras, indígenas y otras de color en Estados Unidos.

Cuando utilizamos citas directas, reflejamos al lenguaje exacto utilizado por la fuente, independientemente de nuestras políticas de terminología.

 

Hallazgos

Las personas jóvenes que pueden involucran al menos a uno de sus progenitores en la decisión y atención del aborto

En Michigan y en todo el país, una abrumadora mayoría de personas jóvenes menores de 18 años involucran a sus padres u otra persona adulta de confianza en su decisión y atención sobre el aborto. Esto sigue siendo cierto incluso cuando la ley estatal no lo exige.[10]

Lara Chelian, vicepresidenta de operaciones externas de Northland Family Planning, una clínica de servicios de aborto en Michigan, dijo que la mayoría de personas jóvenes involucran a sus padres antes incluso de llamar a la clínica. “Uno de los progenitores ya lo sabe cuando nos llaman”, dijo Chelian.[11]

Según los expertos en salud reproductiva de Michigan, la mayoría de las personas jóvenes que enfrentan un embarazo no deseado pueden buscar el consejo de uno de sus padres. Cuando no pueden involucrar a sus padres en la decisión y la atención del aborto, a menudo buscan y reciben apoyo de otras personas adultas de confianza en sus vidas.[12] La abogada Kylee Sunderlin, que ha representado a más de dos decenas de personas jóvenes en audiencias de excepción judicial en Michigan, dijo:

Todas las personas a las que he representado en una audiencia de excepción judicial han hablado de su decisión y han confiado en una persona adulta que las ha apoyado en sus vidas. Estas personas adultas van desde hermanos o hermanas mayores, tías y abuelos hasta profesores y mentores. También han incluido a progenitores o tutores legales que respaldan su decisión, pero carecen de la documentación legal necesaria para dar su consentimiento. El motivo de cada persona para solicitar una excepción judicial es diferente, pero la única constante es que nadie toma esta decisión en solitario.[13]

La Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, dijo que la capacidad de las personas jóvenes para buscar apoyo más allá de sus padres es una parte saludable del desarrollo adolescente: “Como proveedora de atención médica, entiendo que los y las adolescentes se encuentran en un lugar único en sus vidas donde también dependen de muchos otros sistemas de apoyo fuera de la familia. Están creciendo y convirtiéndose en personas adultas, y muchos de esos sistemas de apoyo son muy, muy fuertes. Es una parte normal del desarrollo adolescente depender cada vez más de estructuras de apoyo externas”.[14]

Las personas jóvenes que no involucran a sus padres tienen razones de peso para no hacerlo

Si alguien tenía tanto miedo de decirle a sus padres que necesitaba un aborto como para estar dispuesta a pasar por todo esto [el proceso de solicitud de una excepción judicial], especialmente en solitario, debe de ser porque existe algún riesgo bastante grande o repercusiones potencialmente muy negativas en decírselo a sus padres.


—Syd O., de 18 años, activista juvenil, 31 de julio de 2023

[Las personas jóvenes] que tienen padres que las apoyan simplemente pueden pedir una cita [para un aborto], obtener el consentimiento firmado… En cambio, si se encuentran en hogares de acogida, en áreas rurales, lejos; o tienen padres que no las apoyan, están jodidas. Sus opciones son limitadas.


—Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023

Según el derecho internacional de derechos humanos, las personas jóvenes no tienen la obligación de involucrar a sus padres en su decisión de abortar, pero es importante señalar que muchas de las que deciden no hacerlo, lo hacen por temor a que su participación tenga consecuencias graves e irreparables, como que las obliguen a continuar con un embarazo en contra de su voluntad; que abusen de ellas física, emocional, verbal y/o sexualmente; que las echen de casa y las dejen sin hogar, que les retiren el apoyo financiero; o que las marginen de sus familias. Los proveedores de atención médica, abogados y otras personas de Michigan que entrevistamos enfatizaron las importantes amenazas a la seguridad y el bienestar que pueden enfrentar las personas jóvenes.

Eileen Scheff, una abogada que ha representado a cientos de personas jóvenes que buscaban una excepción judicial desde que entró en vigor el requisito del consentimiento paternal en Michigan en 1993, dijo que entre algunas de sus clientes “había antecedentes de un progenitor que las había echado o golpeado, de que CPS [los Servicios de Protección Infantil de Michigan] tuvieron que intervenir y que eso las llevaba a temer que sus padres volvieran a atacarlas si descubrían que estaban embarazadas”.[15]

Lara Chelian, de Northland Family Planning, dijo: “Va desde ‘no puedo decírselo a mis padres porque literalmente me pegarán, me echarán y estaré en la calle’ hasta razones religiosas: ‘[el aborto] es inaceptable [para mis padres]’”.[16]

“Algunas personas jóvenes podían encontrarse en hogares abusivos, hogares que no eran seguros”, explicó Lauren D., proveedora de atención médica en una clínica de abortos de Michigan. Las pacientes en estas circunstancias “podrían resultar heridas” si pedían permiso a un progenitor o tutor legal para un aborto, añadió.[17]

Muchas personas jóvenes menores de 18 años temen que sus padres las obliguen a continuar con el embarazo en contra de sus deseos si piden su permiso para abortar. Jack B., un abogado que ha representado a unas 30 personas jóvenes en casos de excepción judicial, dijo: “Por lo general [mis clientas] estaban en la escuela secundaria, no estaban preparadas para ser madres y les preocupaba que sus padres o tutores no estuvieran dispuestos a darles su consentimiento por cualquier motivo. A menudo debido a sus creencias religiosas. Normalmente, se trataba de una cuestión relacionada con la oposición de sus padres a la idea del aborto”.[18]

Patricia A., proveedora de atención médica en una clínica de abortos de Michigan, describió a una paciente que había observado las dificultades por las que pasó su hermana mayor cuando sus padres se opusieron a su deseo de abortar. “Fue sumamente traumático para la menor que había recurrido a nosotros por su embarazo”, dijo Patricia. “Tenía mucho miedo de que sus padres la repudiaran si descubrían que el algún momento había abortado. Ella obtuvo una excepción judicial y abortó…. Tenía miedo de que alguien encontrara documentación que [expusiera lo que estaba haciendo]”.[19]

“La mayoría dice: ‘Tengo miedo de que me echen de casa’. Tengo miedo de que [mis padres o tutores] ya no me sigan manteniendo’”, dijo Kristen Harter, ex asesora de pacientes en atención de abortos de Planned Parenthood de Michigan, que regularmente apoya a personas jóvenes que quieren abortar.

Kate P., una activista juvenil de Michigan de 16 años, describió su experiencia reciente con un embarazo no deseado:

Una vez que descubrí que estaba embarazada, pensé: “Está bien, ¿cuál es mi próximo paso? Quiero terminar la escuela. Quiero ir a la universidad”. [Continuar con el embarazo] simplemente no estaba en mis planes. Así que busqué en Google cuáles eran mis opciones y vi que necesitaba el consentimiento de mis padres... Mis padres me tuvieron cuando eran muy jóvenes. Siempre me dijeron que si alguna vez me pasaba a mí, tendría que encontrar la manera de arreglármelas como hicieron ellos. Sabía que pedir permiso para un aborto era impensable.[20]

Kate tuvo un aborto natural aproximadamente una semana después de enterarse de que estaba embarazada, antes de saber siquiera que la excepción judicial era una opción. “No tengo padres que hubieran apoyado mi decisión”, dijo. “Es muy difícil cuando tienes a alguien más gobernando tu cuerpo y lo que quieres…. Muchos padres no se dan cuenta de que lo que funcionó para ellos puede no funcionar para sus hijos”.[21]

Puede que algunas personas jóvenes, como las que están en hogares de acogida bajo custodia del estado, no tengan acceso a un progenitor o tutor legal para pedir su consentimiento y pueden enfrentar dificultades a la hora de sortear un complejo proceso burocrático que consume mucho tiempo para obtener una declaración jurada del estado que, como tutor legal, ha de consentir el aborto.

Lara Chelian de Northland Family Planning ayudó a una persona joven embarazada que tenía 17 años y estaba a punto de salir del sistema de acogida. “Vivía en un centro, un hogar grupal, por lo que no tenía un tutor legal. El Estado habría sido [la entidad que tendría que dar su consentimiento para un aborto], pero la forma más rápida [para que ella accediera a la atención médica] era la excepción judicial…. Realmente no tenía a nadie [que pudiera dar su consentimiento para su aborto]... debido a las circunstancias de su vida. Todos sentimos un profundo pesar por ella”.[22]

Algunas personas jóvenes cuentan con el apoyo de cuidadores adultos que secundan sus decisiones, pero que, al carecer de tutela legal, no pueden dar su consentimiento bajo la ley de Michigan. Beth W., proveedora de atención médica en una clínica de abortos de Michigan, explicó: “A veces [vemos] problemas con la tutela en los que nuestras pacientes no tienen la mejor relación con sus padres. Viven bajo la custodia temporal de otra persona, pero hay problemas legales para que esos tutores puedan dar su consentimiento para el aborto... A veces tienen que recurrir a una excepción judicial por esos motivos”.[23]

Lauren D., proveedora de atención médica en una clínica de servicios de aborto de Michigan, dijo: “He tenido bastantes pacientes que vivían con una abuela o tía o algo así, pero era muy difícil siquiera ponerse en contacto con alguno de los padres. Definitivamente es difícil. Tienen el consentimiento de la persona que realmente es su tutor y las sustenta, pero legalmente no podemos aceptar eso [porque no tienen tutela legal]. Tenemos que someterlas a un proceso de excepción judicial, lo cual es frustrante”.[24]

El requisito del consentimiento parental de Michigan puede plantear barreras para las personas jóvenes incluso cuando sus padres están dispuestos a dar su consentimiento. La Dra. Sarah Wallett de Planned Parenthood dijo: “Hace poco tuve una paciente cuyos padres la apoyaban totalmente y querían ayudarla a abortar, pero ambos [padres] trabajaban a tiempo completo... y no podían pedir tiempo libre para acudir al centro de salud para la visita. No tenían tiempo libre remunerado ni un trabajo seguro que les permitiera faltar al trabajo”. Wallett dijo que la paciente se vio obligada a pasar por el proceso de excepción judicial.[25]

Otras personas jóvenes temen que pedir el consentimiento de un padre o tutor legal para un aborto provoque que tensione, deteriore o arruine las relaciones familiares, o que suponga una carga para las personas cuidadoras que ya están sobrecargadas.

La abogada Kylee Sunderlin ha representado a personas jóvenes cuyos padres “tienen una enfermedad mental o están experimentando activamente un trauma de una manera que simplemente les impide estar presentes para sus hijos”. Sunderlin explicó: “A menudo estas personas jóvenes vienen a mí sin juzgarlos, simplemente entendiendo plenamente las limitaciones de sus padres y siendo realmente maduras a la hora de comprender cuáles son sus opciones.”[26]

Algunas personas jóvenes son menospreciadas, humilladas o
castigadas por sus padres

Varios proveedores de atención médica que entrevistamos dijeron que algunas pacientes se sienten obligadas a involucrar a padres que no las apoyan o que las someten a abusos en sus decisiones sobre el aborto debido a la ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan. Los proveedores vieron cómo padres menospreciaban, humillaban o castigaban a sus pacientes cuándo les brindaban servicios de atención al aborto.

“Los padres no siempre son los que más apoyan”, dijo Sophia V., proveedora de atención sanitaria en una clínica de servicios de aborto en Michigan. “He visto a padres reprender a sus hijas delante de otras personas diciendo: ‘Esto es culpa tuya. Tú te metiste en esto. Yo solo estoy aquí para firmar el papeleo’”. Y agregó: “Es traumático. Es una situación estresante [para una persona joven] y encima no tienes el apoyo de las personas que deberían apoyarte”. Sophia dijo que en ocasiones vio a personas jóvenes que en estas circunstancias intentaron hacerse daño a sí mismas: “Hay muchas personas jóvenes que se autolesionan…. Lo he visto en varios casos. Gran parte de la dinámica del hogar parece no ser de apoyo en esas situaciones. Muchas veces ves a la persona menor sentada a varios asientos de distancia de sus padres. Ni siquiera quieren estar juntos en la sala de espera... Definitivamente hay hostilidad... Muchas de estas pacientes se habrían beneficiado de una excepción judicial, pero acudir a los tribunales puede resultar desalentador e intimidante”.[27]

La proveedora de atención médica Lauren D. dijo: “Tenía una paciente a la que le estaba haciendo una ecografía con su madre en la sala. Ella empezó a gritarle y la paciente se puso a llorar. Hice todo lo posible para calmar la situación, pero fue muy difícil porque ¿quién soy yo para esta gente?... Es realmente difícil ser testigo, especialmente porque... no quieres sobrepasar los límites como una persona ajena, pero tampoco quieres que tu paciente, que ya está en una situación difícil, se sienta mal consigo misma por culpa de sus padres”.[28]

Patricia A., otra proveedora, dijo que asistió a una paciente “cuya madre firmó los papeles, pero acto seguido salió y le dijo que podía buscarse su propio transporte para volver a casa”.[29]

“Una persona adolescente que intenta obtener atención médica y al mismo tiempo tiene presente a un padre que desaprueba su decisión, escuchando y brindando su opinión, es muy difícil y desgarrador”, dijo la Dra. Sarah Wallett de Planned Parenthood. “A veces, una persona adolescente llega con uno de sus padres y éste está claramente enojado. Algunos padres quieren que no le administre analgésicos para el procedimiento. ‘Deberían poder sentir todo esto. Se metieron en esta situación’”. Y añadió: “No todos los padres las apoyan. Tener un padre que no te apoye es mucho peor. Es horrible”.

Wallett dijo que había tratado a varias personas jóvenes cuyos progenitores le pidieron que no les administrara analgésicos. “Claramente, a veces hay una falta palpable de apoyo [por parte de los padres]”. Wallett dijo que deseaba que sus pacientes tuvieran la libertad de traer consigo a otras personas que realmente las apoyasen, en lugar de verse obligadas a involucrar a padres o tutores que no las apoyaban: “Sería maravilloso si esas personas adolescentes pudieran venir [para recibir atención] con una tía, hermana o una persona que pudiera ayudarlas en ese momento. Esas son las personas que deberían estar allí con ellas y estar en la sala para el aborto”.[30]

La excepción judicial es un proceso oneroso y difícil, cuando no imposible, de navegar

Según la ley del estado de Michigan, las personas jóvenes que quieran acceder al aborto sin el consentimiento de sus progenitores pueden solicitar a un juez una dispensa en un proceso confuso, difícil y oneroso llamado “excepción judicial” (judicial bypass). Para obtener una dispensa, las personas jóvenes deben demostrar que “son suficientemente maduras y que están suficientemente informadas” para tomar una decisión sobre el aborto sin la presencia de uno de sus progenitores, o que una dispensa es lo mejor para ellas.[31] El estándar de “suficientemente madura y suficientemente bien informada” no está definido en la ley y, como demuestra este informe, puede ser muy subjetivo. A pesar de los esfuerzos de dedicados y compasivos proveedores de atención médica, abogados y defensores de Michigan, las personas jóvenes enfrentan enormes obstáculos logísticos durante todo el proceso, particularmente en lo que respecta a comunicarse de manera segura, programar y asistir a audiencias y asegurar el transporte hasta la audiencia. Es comprensible que muchas personas jóvenes se sientan abrumadas por el proceso y algunas, especialmente aquellas con menos recursos, no pueden sortearlo.

“Aprender sobre [la excepción judicial] es la primera barrera”, dijo la abogada Eileen Scheff. “A veces me llegan personas jóvenes... y me dicen: ‘Nadie me dijo que podía pedir una excepción. Nadie me dio otra alternativa que intentar que uno de mis padres firmara el consentimiento para el aborto’”.[32]

El personal de la clínica a veces pone en contacto a personas jóvenes con abogados. Algunas han de iniciar el proceso con abogados designados por el tribunal. Otras encuentran abogados investigando en Internet o a través de redes de defensores.

Pero para las personas jóvenes, encontrar información confiable sobre los servicios de aborto, el consentimiento parental y la excepción judicial puede ser un desafío, especialmente teniendo en cuenta la existencia de clínicas falsas que se dirigen a personas jóvenes embarazadas y les mienten sobre sus opciones de atención para impedirles acceder a servicios de aborto.[33] Syd O., una activista juvenil de 18 años, compartió la historia de una compañera de clase que quedó embarazada cuando estaba en el tercer año de secundaria y quería abortar, pero que, sin saberlo visitó una clínica antiaborto, o centro de embarazos en crisis. La clínica la desinformó sobre sus opciones y le mintió sobre su embarazo para evitar que se sometiera al aborto que ella explícitamente había declarado que quería y necesitaba: “Había solicitado un aborto y no pudo conseguirlo”.[34] Syd añadió: “Para obtener una excepción judicial, hay que tener suficiente confianza y comprender el sistema legal, o al menos poder encontrar a alguien que pueda ayudarte a navegar ese proceso. Mucha gente ni siquiera sabría a qué recursos recurrir”.[35]

Los abogados, los proveedores de atención y las personas jóvenes que entrevistamos dijeron que las personas jóvenes que querían una excepción judicial tuvieron dificultades para conseguir transporte y organizar tiempo inadvertido fuera de la escuela, el trabajo y las obligaciones familiares para poder reunirse con sus abogados, asistir a audiencias en persona o por video, y hacer uno o, a veces, varios viajes a una clínica para acceder a la atención y completar el papeleo. La abogada Eileen Scheff dijo: “Algunas personas jóvenes simplemente no pueden ausentarse [para una audiencia] porque la escuela informará que faltaron a clase y los padres se enterarán”.[36] Algunas personas jóvenes están sorteando estos obstáculos con la presión adicional de opciones de atención médica con plazos reducidos de tiempo: el aborto con medicamentos está disponible en Michigan hasta las 11 semanas de embarazo, y muchas clínicas solo ofrecen procedimientos en la clínica hasta las 19 semanas y 6 días de embarazo.

Patricia A., proveedora de una clínica de servicios de aborto, explicó: “No tenemos citas los fines de semana, por lo que [el proceso] es difícil de navegar. Es posible que necesiten una cita de asesoramiento, luego la audiencia en el tribunal y luego la cita para que le realicen el aborto”.[37] Nicholas T., un abogado especializado en la excepción judicial, añadió: “Tienen que encontrar tiempo y transporte para llegar [a la clínica]... luego a mi oficina, al tribunal, y luego de vuelta a [la clínica]”.[38]

Kristen Harter, proveedora de Planned Parenthood, dijo: “El transporte es la barrera más grande”, particularmente para las personas jóvenes que viven en áreas más remotas. “Para un aborto en una clínica, pueden ser 6 o 7 horas conduciendo. A menudo las personas jóvenes que viven en zonas rurales no tienen transporte, no tienen autobuses... No pueden pedir un Uber”.

Muchos juzgados funcionan principalmente durante el mismo horario escolar. Harter agregó: “Si estás en la escuela y llegas tarde, alertan a tus padres. Entonces, si no quieres que tus padres lo sepan, no puedes faltar a la escuela”.[39] La abogada Kylee Sunderlin explicó: “Incluso para las audiencias virtuales, a menudo hay un período de 45 minutos en el que mi cliente no está en la escuela y el juzgado sigue abierto. Estos casos tienen que acelerarse…. Esto dificulta la programación”.[40]

Para las personas jóvenes que cruzan fronteras estatales, sortear el proceso puede ser particularmente desalentador. Marie Khan, directora de programas de Midwest Access Coalition, un fondo de apoyo práctico al aborto que ayuda a personas en toda la región del medio oeste del país describió su apoyo a Quinn S. (no es su nombre real), una joven de 15 años que viajó a Michigan desde Ohio para acceder a atención del aborto al comienzo de la pandemia de Covid-19. Eligió viajar a Michigan porque las leyes de aborto de Ohio eran más restrictivas. Ninguno de los progenitores de Quinn era accesibles y, si bien contaba con el apoyo de una hermana mayor, ésta carecía de tutela legal. Khan dijo:

Esta joven tomó un autobús desde Ohio, hizo un viaje de dos horas hasta Detroit, y llegó al tribunal. Estaban solas... y las puertas de la corte estaban todas cerradas debido a [los cierres y las restricciones] por el Covid. Estaba tratando de descubrir cómo entrar para su audiencia de excepción judicial. Normalmente, el abogado hubiera estado allí. Hacía mucho frío, eran vacaciones y ella me hablaba y me enviaba mensajes de texto... Al final, alguien consiguió que pudiera entrar al juzgado y descubrió lo que tenía que hacer.[41]

Khan dijo que le sorprendió “el pánico que estaba sintiendo la persona joven... sin saber ‘cómo voy a resolver esto’”. A Quinn se le concedió una dispensa judicial, pero su odisea no había terminado. Después de obtener la excepción, regresó a Ohio y tuvo que hacer otro viaje de regreso a Michigan, de dos horas en cada sentido, para recibir la atención de aborto. Tuvo que traer copias firmadas de un formulario de consentimiento informado, que debía imprimirse al menos 24 horas antes de su cita, pero no tenía acceso a una impresora. Si viajaba a la clínica sin la documentación firmada, se vería obligada a esperar al menos 24 horas para recibir atención. Khan la ayudó a imprimir la documentación en un negocio cercano y le organizó el transporte para ir a recogerla. Luego viajó de regreso a Michigan para recibir la atención de aborto. “Fueron necesarios dos viajes a través de las fronteras estatales. Y encima en tiempos del Covid”.[42] Sin ningún defensor que la apoyara, cualquiera de estos obstáculos fácilmente podría haber impedido que Quinn recibiera la atención que necesitaba.

La excepción judicial es invasiva, angustiante y traumatizante

Me sentiría aterrorizada [si tuviera que pasar por el proceso de excepción judicial] porque muchas cosas dependen de ese resultado. Va a tener consecuencias en tu vida.


— Carla D., 16 años, activista juvenil, 24 de julio de 2023

Obligar a las personas jóvenes que eligen no involucrar a sus padres en su decisión de abortar a pasar por un proceso judicial infringe sus derechos legales a la privacidad y puede poner en peligro su seguridad y bienestar. La abogada Eileen Scheff dijo que algunas personas jóvenes a las que había representado fueron descubiertas o expuestas después de recibir sus dispensas: “Había ayudado a una menor a obtener una orden de dispensa, y su madre se enteró y la echó de casa... He tenido casos en los que uno de los padres se enteró y destruyó la orden”.[43] Kristen Harter, proveedora de Planned Parenthood, dijo que las personas jóvenes que viven en pueblos pequeños temen ser vistas o reconocidas en el tribunal, especialmente si han estado involucradas anteriormente en el tribunal: “[Dicen] ‘He estado en ese tribunal antes. La gente me reconocerá. Incluso si existe una política de confidencialidad, sé cómo funciona. Vivo en un pueblo pequeño. La gente habla’”.[44]

Comparecer ante un juez para solicitar permiso para tomar una decisión sobre el aborto es muy estresante para las personas jóvenes y, para algunas, incluso traumatizante.[45] Las personas jóvenes tienen que responder repetidamente preguntas íntimas e invasivas sobre su salud y comportamiento sexual, traumas familiares y otros temas muy delicados, primero con sus abogados y después otra vez ante un juez.

Jack B., un abogado, describió lo intimidante que creía que era el proceso para sus clientes: “Venir a mí [en busca de apoyo legal] es difícil... Soy un tipo mayor. Vienen a una oficina corporativa que está en un [edificio] de gran altura y se reúnen con alguien a quien no han visto en su vida y tienen que hablar sobre relaciones sexuales, las consecuencias de ello y su autonomía corporal. Eso ya es bastante difícil con alguien a quien conoces desde hace mucho tiempo”.[46]

“Aparecer ante un juez puede ser una experiencia increíblemente traumatizante e intimidante. Hay una enorme diferencia de poder”, dijo Kylee Sunderlin, que ejerce la abogacía en Michigan. Si bien Sunderlin dijo que algunas personas jóvenes se sentían seguras y empoderadas para acudir a los tribunales, “la mayoría –yo diría que el 70 por ciento— de las personas que represento vienen a mí realmente preocupadas. Nerviosas, algunas muy asustadas. Tienen miedo de ser honestas. Tienen vergüenza. Les aterroriza que su familia se entere... Les aterroriza poner la dirección de su casa en un expediente judicial, por si luego el tribunal les envía algo a su casa”. Sunderlin añadió: “Ir a los tribunales puede ser una experiencia aterradora, ya sea en persona o virtualmente, porque los tribunales son con mucha frecuencia un lugar de castigo. Involucrar a los tribunales da la impresión de que estas personas jóvenes han hecho algo malo. Pero no es así.”[47]

Ashmi M., una activista juvenil de 16 años, sobrevivió al abuso emocional de su padre y empatiza con las personas jóvenes que se ven obligadas a defender sus decisiones sobre el aborto ante un juez. Ella compartió su propia experiencia en la corte durante el divorcio de sus padres, solicitando un cambio en el acuerdo de custodia de sus padres para poder vivir de manera segura con su madre:

El proceso de excepción judicial da mucho miedo. He tenido que pasar por el sistema judicial y defender mis decisiones. Es extremadamente estresante e infunde mucha vergüenza en las personas jóvenes... Tuve la suerte de que se escuchara mi voz, especialmente porque tenía recursos y una madre que luchaba por mí, pero sé que esa no es la experiencia de muchas personas jóvenes que tratan de sortear el sistema judicial.[48]

Hablando sobre el consentimiento parental obligatorio, Ashmi añadió: “Estas leyes nos hacen sentir avergonzadas…. Cuando [los jueces] nos hacen preguntas como por qué queremos abortar, si tenemos buenas calificaciones, básicamente nos están preguntando si somos buenas chicas. Hace que sintamos que lo que hemos hecho es vergonzoso”.[49]

Para personas jóvenes en régimen de acogida u otras personas que han tenido una participación judicial traumática o difícil en el pasado, el proceso de excepción judicial puede ser especialmente doloroso. Hablando sobre personas jóvenes en hogares de acogida, Sunderlin añadió: “Para alguien que ya ha tenido que acudir a los tribunales por este escenario específico de su vida, tener que volver a la corte por algo que no tiene ninguna relación, es como añadir insulto a la herida”.[50]

Kristen Harter, proveedora de Planned Parenthood, explicó con más detalle la complicada experiencia de las personas jóvenes que ya están dentro del sistema de bienestar infantil: “Las personas menores de edad tienen miedo de responder las preguntas que les hacen. ‘No quiero decir algo incorrecto y meter a mi madre en problemas, pero ella no está y necesito ayuda’... Lo más aterrador del mundo es que te separen de tu familia”.[51]

La proveedora de atención médica Patricia A. dijo que creía que todas las pacientes jóvenes a los que asistió durante el proceso de la excepción judicial experimentaron estrés, ansiedad o trauma. “Si tuviera 16 años y tuviera que acudir a los tribunales para pedir permiso para hacer algo como esto, sentiría muchísima ansiedad”.[52]

La abogada Kylee Sunderlin tenía una cliente cuya madre había muerto dos años antes. “Ella no tenía relación con su padre. Tenía un familiar que la apoyaba y que era su tutor legal, pero ese familiar solo tenía tutela temporal”. Sin una orden de tutela definitiva, el familiar no podía dar su consentimiento para que ella abortara. Sunderlin dijo que su cliente estaba “profundamente angustiada” y tenía dificultades para hablar ante el juez sobre la muerte de sus padres: “Fue horrible tener que testificar sobre eso ante un completo desconocido. Realmente terrible.”[53]

Sunderlin dijo que incluso clientes que no habían experimentado una pérdida y un trauma tan devastadores estaban angustiadas por tener que hablar sobre dinámicas familiares dolorosas o complicadas. “Hay situaciones en las que las personas jóvenes sienten un amor profundo e incondicional por sus familias y se encuentran en una situación en la que tienen que compartir con un juez que no están alineados con los valores de su familia [en torno al aborto]”. Añadió que algunas decían: “Amo profundamente a mis padres. Acudo a ellos con todas las decisiones importantes de mi vida, pero no puedo acudir a ellos porque tengo miedo de que me echen, pero no quiero sentarme aquí y decir cosas malas sobre ellos’. No hay lugar para matices [en una audiencia]”.[54]

Si bien los tribunales de Michigan aceptan la mayoría de las peticiones de las personas jóvenes, algunas son desestimadas. Según datos estatales, los jueces denegaron entre una y tres peticiones de personas jóvenes cada año entre 2016 y 2021.[55] En 2022, los jueces rechazaron las peticiones de siete personas jóvenes.[56] Las personas jóvenes suelen temer que el juez deniegue su solicitud. Eileen Scheff explicó: “Tienen que contar su historia a alguien que no conocen y que no las conoce a ellas. No es un momento fácil para una menor. Algunas tienen mucho miedo y preguntan: ‘¿Me va a denegar el juez la dispensa?’”[57]

Algunos abogados dijeron que los jueces hicieron comentarios estigmatizantes o dieron sermones degradantes a sus clientes antes de aceptar sus peticiones. Por ejemplo, Nicholas T. dijo que un juez presionó a sus clientes para que eligieran la adopción, incluso tras conceder sus peticiones: “Un juez dijo: ‘Te concedo la orden, pero quiero hacer algunos comentarios. Mi hermana fue adoptada. Qué maravilloso es que adopten a un bebé. Las audiencias más felices que tengo en mi tribunal son cuando las personas adoptan un bebé”. Nicholas T. agregó: “Consideré levantarme y salir, pero ambos tuvimos que quedarnos allí sentados y escuchar ese sermón de un juez”.[58]

Jack B., también abogado especializado en la excepción judicial, contó una experiencia similar con una juez:

Ella aceptó la petición, pero luego alentó a la joven a considerar alternativas. Hablaba de todos los padres que intentan tener hijos y no pueden, pero ‘tú tienes este don’. Pensé que esto era realmente repugnante dadas las circunstancias. Son personas jóvenes que están pendientes de una decisión que les cambiará la vida y no necesitan un sermón.[59]

Otro abogado compareció ante un juez que interrogaba a las personas jóvenes que solicitaban una dispensa judicial sobre el arrepentimiento por el aborto, haciéndoles preguntas como: “¿Sabes que algunas personas que abortan se arrepienten más adelante en la vida?” “¿Estás preparada para tener sentimientos contradictorios sobre esto a medida que crezcas?” y “¿Estás preparada para posiblemente arrepentirte de esto?” [60] Los estudios de investigación no han encontrado evidencia de que las personas que se someten a un aborto se arrepientan de su decisión con el tiempo, y estas preguntas pueden hacer que el proceso sea más traumático para las personas jóvenes.[61]

Daños a personas jóvenes de color

La ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan puede causar un daño especial a las personas jóvenes de color. Los tribunales de Michigan no proporcionaron información sobre la identidad racial o étnica de las personas jóvenes que pasan por el proceso de excepción judicial en el estado, por lo que no podemos evaluar en este informe los impactos raciales dispares de la ley estatal de implicación obligatoria de los padres. Sin embargo, a nivel nacional, las restricciones al aborto, como el consentimiento parental obligatorio, son una forma de discriminación racial y económica, en el sentido de que dañan desproporcionadamente a las personas negras, indígenas y otras personas de color, así como a las personas con un estatus socioeconómico más bajo. Los datos nacionales muestran que las personas de color necesitan buscar servicios de aborto y enfrentar obstáculos para ello con más frecuencia que las personas blancas[62] por diversas razones, incluidas las disparidades en las tasas de embarazos no deseados; barreras económicas, geográficas y sociales para acceder a la atención médica; y acceso desigual al seguro médico y a los métodos anticonceptivos.[63] Una investigación realizada en los estados de Illinois y Massachusetts encontró que las personas jóvenes de color se veían perjudicadas de manera desproporcionada por las leyes de participación parental obligatoria.[64]

Ashmi M., una activista juvenil de 16 años, explicó:

Cuando te fijas en quiénes abortan, las personas negras y latinas abortan en mayor proporción que las personas blancas. Cuando te preguntas por qué, es porque se ha desinvertido [en] las comunidades de color. Las políticas les han impedido heredar un patrimonio y han impedido que sus comunidades tengan acceso a atención médica como anticonceptivos de alta calidad y educación. Se trata de dinero y poder, y no podemos separar clases y razas. La historia del control sobre los cuerpos es más generalizada entre las personas de color. Las políticas y los impactos son insidiosos, y lo mismo ocurre con el consentimiento parental obligatorio, donde no siempre se puede ver a quién daña más, pero cuando analizas las políticas ves que daña más a ciertas comunidades, como las personas de color y las clases trabajadoras.[65]

Micah B., un defensor de 22 años de los derechos de las personas jóvenes negras, explicó que algunas personas jóvenes de color que buscan servicios de aborto se sienten incómodas o inseguras cuando se enfrentan a adultos en posiciones de poder que no comparten su identidad racial: “Para personas BIPOC [negras, indígenas y personas de color, por sus siglas en inglés], siento que siempre hay miedo con respecto a la atención médica, a menudo debido a los niveles más bajos de diversidad de las personas que se sientan a la mesa en posiciones de poder”. Añadió: “Tal vez los jueces sean normalmente blancos y las personas jóvenes BIPOC no se sientan tan seguras en ese entorno…. Las personas jóvenes podrían temer prejuicios implícitos [por parte del juez] al pasar por esa situación, como el hecho de que el juez aplique estereotipos a esa persona joven”.[66]

El consentimiento parental obligatorio retrasa la atención del aborto

La participación obligatoria de los progenitores y el proceso de excepción judicial pueden retrasar la atención del aborto, a veces de manera bastante significativa. Estudios en los estados de Illinois y Massachusetts han demostrado que el proceso de excepción judicial añade, en promedio, casi una semana a los plazos de las personas jóvenes para solicitar un aborto.[67] Los abogados y proveedores de Michigan que entrevistamos estimaron de manera similar que el proceso generalmente agregaba una semana a los plazos de las personas jóvenes, pero para algunas el proceso demoró mucho más tiempo.

Como todas las personas embarazadas que buscan servicios de aborto en Michigan, las personas jóvenes que se enfrentan al consentimiento parental obligatorio también deben cumplir con la ley estatal de espera obligatoria de 24 horas. Esa ley exige que las pacientes obtengan cierta información sesgada en línea y firmen o impriman un documento con sello de tiempo, al menos 24 horas antes de recibir la atención del aborto.[68]

En algunos casos, las demoras causadas por sortear estas restricciones y pasar por el proceso de excepción judicial impiden a las personas jóvenes entrar en el plazo permitido para el aborto con medicamentos, un método no invasivo disponible solo hasta las 11 semanas de embarazo. Los retrasos también hacen que algunas pacientes deban acudir a múltiples citas durante días consecutivos para completar su atención del aborto.

“El proceso [de excepción judicial] puede resultar en demoras innecesarias para la menor”, dijo la abogada Eileen Scheff. En sus palabras:

Ellas [las personas jóvenes] van a la clínica listas para abortar y les dicen que no, que no se puede realizar sin consentimiento o una dispenas. Entonces se ponen en contacto conmigo. Yo tengo que programar una audiencia. Tiene que coincidir en un momento en el que yo esté disponible y el juez también…. La orden que la menor lleve a la clínica debe tener el sello judicial. A veces, cuando realizamos la audiencia de forma remota el viernes por la tarde, el miembro del registro no está en el edificio del tribunal o no tiene el sello. Ése es otro retraso que la menor puede sufrir... [Esto] puede retrasarlas hasta un aborto en el segundo trimestre, que es más caro y tiene más riesgos.[69]

Kristen Harter, de Planned Parenthood, dijo que a la mayoría de las personas jóvenes les tomó al menos una o dos semanas completar el proceso judicial. “La mayoría de los sitios web de los tribunales dicen que verán a las clientes lo antes posible para estas audiencias, pero tal como se desarrolla realmente, suelen pasar al menos dos semanas antes de que [las personas jóvenes] entiendan lo que les está sucediendo y hagan la llamada para programar la cita en el tribunal... Y si se les deniega y tienen que pasar por el proceso de apelación, esa es una semana más”. Harter dijo que estos retrasos afectaron las opciones de atención de las pacientes: “El precio puede subir. Su gestación está más avanzada. Es posible que ahora necesiten un procedimiento cuando deseaban abortar con medicamentos”.[70] Además del costo directo del procedimiento, las personas jóvenes pueden enfrentar costos indirectos adicionales, incluidos el alojamiento, el cuidado de niños, el transporte y la pérdida de salarios.

La ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan también puede retrasar la atención de las personas jóvenes que optan por involucrar a un progenitor o tutor legal en su decisión. Las clínicas deben verificar la identidad de uno de los progenitores o tutor legal con un certificado de nacimiento u otra documentación oficial. Algunas pacientes y sus familias tienen dificultades para recopilar los documentos adecuados. Por ejemplo, Beth W., proveedora de una clínica de servicios de aborto en Michigan, dijo:

Tuvimos una paciente que estuvo un tiempo tratando de resolver todo el papeleo. Su madre no tenía su certificado de nacimiento… El progenitor ha de presentar un certificado de nacimiento que acredite la tutela o la paternidad. Eso retrasó la programación de una cita, pero finalmente la consiguió. Y mientras ya estaba en la clínica, su madre llamó desde el estacionamiento y dijo: “Quiero anular mi consentimiento. Ya no quiero que haga esto”. Pueden revocar el consentimiento hasta el momento del procedimiento. Tuvimos que parar. No pudimos atender a la paciente
ese día.[71]

El personal de la clínica ayudó a la paciente a obtener una excepción judicial, pero retrasó aún más su atención. “Pasó un mes desde la primera llamada telefónica hasta que finalmente la atendieron”, dijo Beth. “Se estaba acercando al límite legal [para la atención del aborto en Michigan]… pero afortunadamente la pudimos ayudar a tiempo”.[72]

Kristen Harter, de Planned Parenthood, describió un caso similar, uno que “siempre vive conmigo”. Harter dijo que la madre de la persona joven estaba dispuesta a dar su consentimiento para el aborto, pero tenía problemas de salud, por lo que a menudo faltaba a sus citas. “Finalmente pude comunicarme con ella y me dijo: ‘Tengo el consentimiento de mi madre, pero no tengo manera de llevarla a la clínica. Sigue sin presentarse ahí. Ella tiene mi certificado de nacimiento. No quiero pedir una excepción judicial. Eso suena aterrador’”. La paciente finalmente pudo abortar, pero quería un aborto con medicamentos a las 7 semanas y, en cambio, obtuvo un aborto procesal a las 14 semanas.[73]

Las personas jóvenes pueden preferir el aborto con medicamentos al aborto procesal por muchas razones, entre ellas porque pueden interrumpir un embarazo en un espacio seguro con el apoyo de su elección. El aborto con medicamentos también elimina la necesidad de organizar el transporte después de un procedimiento en la clínica que implica sedación o el suministro de analgésicos.

Varios proveedores que entrevistamos dijeron que habían asistido a pacientes de 17 años que prefirieron esperar para poder acceder a servicios de aborto después de cumplir 18 años, en lugar de involucrar a sus padres o acudir a los tribunales.

Patricia A., una proveedora de atención médica, dijo que había visto a muchas pacientes optar por retrasar la atención hasta cumplir 18 años: “Siempre las animo a que vengan a hacerse una ecografía para ver de cuánto tiempo están, para poder determinar en qué punto del embarazo estarán cuando cumplan 18 años, y cuál sería el precio [del servicio] y cuál tendría que ser el procedimiento”. Y añadió: “Ha habido ocasiones en las que a las personas les faltaban apenas un par de semanas para cumplir 18 años, y esperar era una mejor opción para ellas que hablar con sus padres”.[74]

Patricia dijo que la espera a menudo cambiaba las opciones de atención del aborto disponibles para sus pacientes. “La píldora [abortiva] es generalmente la opción más favorable para las mujeres jóvenes, a diferencia de un procedimiento quirúrgico”. Dijo que las pacientes a menudo expresaban “decepción por tener que pasar por un procedimiento quirúrgico debido a la espera…. Entonces intervengo y les hago saber que contamos con todo el apoyo que necesitan durante ese procedimiento quirúrgico si deciden esperar”.[75]

Las personas jóvenes son capaces de tomar decisiones sobre su atención médica

Las personas menores de 18 años son capaces de tomar las mejores decisiones sobre el cuidado de su propia salud sexual y reproductiva. Destacadas asociaciones profesionales de atención sanitaria, incluidas la Asociación Médica Estadounidense,[76] la Academia Americana de Pediatría,[77] la Asociación Americana de Salud Pública,[78] el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos[79] y otras, se oponen al consentimiento parental obligatorio. Las asociaciones han llegado a la conclusión de que las leyes de consentimiento parental obligatorio y los procesos de excepción judicial pueden provocar efectos adversos para la salud y daños psicológicos a las personas jóvenes.

En su política de oposición a la participación obligatoria de los progenitores en las decisiones de aborto de las personas jóvenes, la Academia Americana de Pediatría afirma:

Las investigaciones existentes muestran que la mayoría de las personas menores de 14 a 17 años son tan competentes como las adultas para dar su consentimiento al aborto, son capaces de comprender los riesgos y beneficios de las opciones y pueden tomar decisiones voluntarias, racionales e independientes.[80]

Los expertos que entrevistamos en Michigan dijeron que la mayoría de las personas jóvenes que pasan por el proceso de la excepción judicial en el estado tienen 16 o 17 años. Destacaron que las personas jóvenes embarazadas a las que asistieron habían considerado cuidadosamente sus opciones e identificado el aborto como la mejor decisión, independientemente de la implicación de un progenitor o no. “Todas han tenido claridad sobre sus opciones y han estado seguras de sus decisiones”, dijo Kylee Sunderlin, abogada especializada en las excepciones judiciales.[81]

Lara Chelian de Northland Family Planning dijo:

Perjudica a las personas menores no poder tomar decisiones sobre su autonomía corporal, su futuro, si ser progenitores o no. No puede haber una decisión más importante ante ellas. Hacerlas pasar por estos obstáculos es inhumano. Deberían poder tomar sus propias decisiones sin tener a alguien más allí sentado en una toga diciéndoles que pueden o no tomar esta decisión por sí mismas.[82]

“Siempre me impresiona la madurez de las personas jóvenes que, en primer lugar, descubren cómo programar una cita por sí mismas, cómo llegar, lo que deben hacer y cómo conseguir dinero para el procedimiento”, dijo la Dra. Sarah Wallett de Planned Parenthood. “Las personas jóvenes saben lo que necesitan para sus vidas…. Existe esta narrativa de que los padres deben estar involucrados porque las personas adolescentes no son lo suficientemente maduros. Hacer todo esto requiere un extraordinario grado de madurez”.[83]

Wallett compartió la historia de una paciente que ya era madre y todavía estaba sujeta al mandato del consentimiento paternal obligatorio del estado. “Tenía un bebé de 18 meses y volvió a quedar embarazada. Ella es madre, así que sabía exactamente lo que significaba tener un bebé, pero tuvo que traer a su madre con ella para obtener el permiso para abortar”. Y añadió: “No tuvo que traer a su madre para dar a luz al bebé que tenía, ni para tomar decisiones por su hijo, pero sí necesitaba que [le diera permiso para] abortar. Realmente puso en evidencia lo absurdo de la participación de los padres”.[84]

Wallett dijo que también había asistido a pacientes cuyos padres las presionaban indebidamente para que interrumpieran un embarazo que deseaban continuar, pero la ley estatal permite a las personas jóvenes decidir continuar un embarazo sin el consentimiento de sus padres. “Las personas adolescentes realmente están capacitadas para entender lo que significa ser padre y no ser padre, y lo que eso significa para todas sus opciones”. Y añadió: “[La participación obligatoria de los padres] realmente les impide revisar de forma independiente sus propios valores, sus propios sueños y su propio futuro. Todo el mundo debería involucrar a las personas que aman y respetan en sus decisiones y, en última instancia, tomar la decisión por sí mismos”.[85]

El sistema legal de Michigan reconoce los derechos y la capacidad de las personas jóvenes para tomar decisiones independientes relacionadas con la atención de la salud sexual y reproductiva, incluso las relacionadas con el embarazo.

Según el derecho estatal, las personas de Michigan menores de 18 años pueden decidir continuar un embarazo, acceder a atención prenatal, tomar decisiones sobre el parto o dar su consentimiento a una cesárea sin involucrar a ninguno de sus progenitores.[86] En Michigan, las personas menores de 18 años con hijos pueden tomar decisiones autónomas sobre la atención médica de sus hijos.[87] Confiar en las personas jóvenes para tomar decisiones importantes en materia de atención médica, excepto en lo que respecta al aborto, pone aún más de relieve el hecho de que el consentimiento parental obligatorio no trata en realidad de apoyar o proteger a las personas jóvenes, sino de limitar el acceso a los servicios de aborto.

El acceso al aborto es un derecho humano, incluso para las personas menores de 18 años. Los expertos en derechos humanos han pedido sistemáticamente la eliminación de las barreras que niegan el acceso al aborto legal y seguro y han identificado específicamente los requisitos de la participación obligatoria de los padres como un obstáculo para la atención del aborto.[88] La ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan viola una serie de derechos humanos, incluidos los derechos de las personas jóvenes a la salud, a ser escuchadas, a la privacidad y a la confidencialidad de los servicios e información de salud, a la no discriminación y a la igualdad, a decidir el número y el espaciamiento de los nacimientos y a no verse sometidas a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

 

Conclusión

Las personas jóvenes merecen poder y control sobre sus propios cuerpos, también cuando están embarazadas. La ley de consentimiento parental obligatorio de Michigan pone a las personas jóvenes en peligro y viola sus derechos.

Los testimonios y casos presentados en este informe muestran a personas jóvenes obligadas a continuar embarazos en contra de su voluntad, soportar abusos, humillaciones y castigos por parte de padres que no las apoyan. Su única alternativa es enfrentarse a una experiencia judicial desafiante e incluso traumatizante solo para poder tomar decisiones sobre sus propios cuerpos y vidas.

Para garantizar que todas las personas jóvenes del estado puedan acceder de forma segura a atención sanitaria básica, Michigan debería revocar el consentimiento parental y permitir que las personas jóvenes accedan a la atención del aborto sin verse obligadas a involucrar a un progenitor que no las apoye, ni a enfrentarse a un juez. Esto permitiría a los proveedores brindar a sus pacientes la mejor atención de calidad posible, al tiempo que les garantizaría el apoyo que necesitan.

Según la Dra. Sarah Wallett:

Pasé por años de capacitación para asegurarme de brindarles a mis pacientes la atención que necesitan de una manera que puedan entender. Hablar sobre alternativas, riesgos y beneficios y asegurarse de que los comprendan y tomen una decisión informada. Parte de mi formación es evaluar la capacidad [de una paciente] para tomar esa decisión. Es parte de mi trabajo, sin importar qué tipo de atención médica esté brindando... Es un requisito ético para cualquier proveedor. Mucho más que los jueces o legisladores, los proveedores de atención médica están capacitados para hacer eso. Así como con cualquier otra decisión de atención médica, deberían confiar en nosotros para hacer eso con todos nuestros pacientes, sin importar su edad.[89]

Todas las personas jóvenes merecen acceso a atención médica, información y recursos cuando enfrentan una decisión importante en la vida, en lugar de barreras y retrasos. Michigan tiene la responsabilidad de mantener seguras a las personas jóvenes, y eso requiere eliminar obstáculos innecesarios y peligrosos que interfieran con su acceso a la atención del aborto. Michigan debería defender los derechos y la dignidad de las personas jóvenes y derogar el consentimiento parental obligatorio.

 

Agradecimientos

Este informe es el resultado de una colaboración entre la Organización de Michigan para la Salud Sexual de los Adolescentes (MOASH), la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Michigan y Human Rights Watch. Margaret Wurth, investigadora principal de la División de Derechos del Niño de Human Rights Watch, y Shakti Rambarran, ex directora de incidencia de MOASH, llevaron a cabo la investigación y redactaron el informe. La edición estuvo a cargo de Jo Becker, directora de incidencia de la División de Derechos del Niño de Human Rights Watch.

En Human Rights Watch, Skye Wheeler, investigadora principal de la División de Derechos de la Mujer; Cristian González Cabrera, investigador del Programa de Derechos LGBT; Julia Bleckner, investigadora principal de Salud y Derechos Humanos; y Laura Pitter, exdirectora adjunta del Programa de Estados Unidos, revisaron e hicieron comentarios para el informe. Tom Porteous, director adjunto del programa, realizó la revisión del programa, y Michael García Bochenek, asesor jurídico principal, llevó a cabo la revisión legal.

Ann Mullen, directora de comunicaciones de la ACLU de Michigan; Bonsitu Kitaba, subdirectora jurídica de la ACLU de Michigan; Jessica Goldberg, abogada senior de acceso juvenil en If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice; y Myra Gissel Durán, defensora principal de políticas de la misma organización, también revisaron y comentaron el informe.

Katherine La Puente, coordinadora de la División de Derechos del Niño de Human Rights Watch, brindó apoyo editorial y de producción y dio formato al informe. Travis Carr, director digital; Fitzroy Hepkins, director administrativo senior; y José Martínez, funcionario administrativo de Human Rights Watch, brindaron asistencia adicional en la producción y prepararon el informe para su publicación.

MOASH, la ACLU de Michigan y Human Rights Watch agradecen el apoyo, la colaboración, el tiempo y los conocimientos ofrecidos por varias organizaciones y expertos en este proyecto. En particular, queremos darles las gracias a If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice por proporcionar amplios aportes y orientación al proyecto, así como apoyo financiero para las entrevistas con activistas juveniles. También deseamos agradecer a la Junta de Revisión de Ética de la organización Médicos por los Derechos Humanos por revisar nuestros planes y protocolos de investigación para garantizar la protección adecuada de las personas que participaron en la investigación; así como a la Dra. Vanessa Dalton, directora médica asociada y directora de investigación de Planned Parenthood de Michigan, por facilitar las entrevistas con los proveedores de Planned Parenthood.

Pero, ante todo, queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a todas las personas que compartieron sus historias, experiencias y puntos de vista con nosotros para este informe.

 

 

[1] Las personas jóvenes representan solo alrededor del 2 % de los abortos en el estado de Michigan. Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan, División de Registros Vitales y Estadísticas de Salud, “Abortos inducidos en Michigan: del 1 de enero al 31 de diciembre de 2021”, junio de 2022. Disponible (en inglés) en: https://vitalstats.michigan.gov/osr/annuals/Abortion%202021.pdf (consultado el 18 de mayo de 2023).

[2] Ibíd.; Corte Suprema de Michigan, Oficina Administrativa del Tribunal Estatal, Sistema de notificación de casos, “Exención al consentimiento parental obligatorio para obtener un aborto: según la Ley de Restauración de los Derechos de los Padres: Peticiones presentadas y resueltas, por año”, 6 de abril de 2023. En los archivos de Human Rights Watch.

[3] Leyes compiladas de Michigan § 722.904, Ley de Restauración de los Derechos de los Padres 211 de 1990, secs. 4(a), (b).

[4] Ibíd.; Corte Suprema de Michigan, Oficina Administrativa del Tribunal Estatal, Sistema de notificación de casos, “Exención al consentimiento parental obligatorio para obtener un aborto: según la Ley de Restauración de los Derechos de los Padres: Peticiones presentadas y resueltas, por año”, 6 de abril de 2023. En los archivos de Human Rights Watch.

[5] Corte Suprema de Michigan, Oficina Administrativa del Tribunal Estatal, Sistema de notificación de casos, “Exención al consentimiento parental obligatorio para obtener un aborto: según la Ley de Restauración de los Derechos de los Padres: Peticiones presentadas y resueltas, por año”, 6 de abril de 2023. En los archivos de Human Rights Watch.

[6] Ibíd.

[7] Amanda Jean Stevenson y Kate Coleman-Minahan, “Use of Judicial Bypass of Mandatory Parental Consent to Access Abortion and Judicial Bypass Denials, Florida and Texas, 2018–2021”, American Journal of Public Health, vol. 113, no. 3 (2023): 316-19, (consultado el 8 de enero de 2024), doi:10.2105/AJPH.2022.307173.

[8] En re M P F Minor, Tribunal de Apelaciones de Michigan, Caso No. 355945 (Mich. Ct. App. 7 de enero de 2021).

[9] Michigan Organization on Adolescent Sexual Health (MOASH), https://www.moash.org/ (consultado el 2 de octubre de 2023); If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, https://www.ifwhenhow.org/ (consultado el 2 de octubre de 2023).

[10] Véase, por ejemplo, Stanley K. Henshaw y Kathryn Kost, “Parental Involvement in Minors’ Abortion Decisions”, Family Planning Perspectives, vol. 24, núm. 5 (1992): 196-207, consultado el 16 de enero de 2024, doi:10.2307/2135870; Lauren Ralph, Heather Gould, Anne Baker y Diana Greene Foster, “The Role of Parents and Partners in Minors’ Decisions to Have an Abortion and Anticipated Coping After Abortion”, Journal of Adolescent Health, vol. 54, núm. 4 (2014): 428-434, consultado el 24 de mayo de 2023, doi:10.2307/2135870; Robert W. Blum, Michael D. Resnick y Trisha A. Stark, “The Impact of a Parental Notification Law on Adolescent Abortion Decision-Making”, American Journal of Public Health, vol. 77, núm. 5 (1987): 619-620, consultado el 24 de mayo de 2023, doi:10.2105/ajph.77.5.619.

[11] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lara Chelian, vicepresidenta de operaciones externas, Northland Family Planning, 6 de abril de 2023.

[12] Véase, por ejemplo, Laurie S. Zabin, Marilyn B. Hirsch, Mark R. Emerson y Elizabeth Raymond, “To Whom do Inner-City Minors Talk About Their Pregnancies? Adolescents’ Communication with Parents and Parent Surrogates”, Family Planning Perspectives, vol. 24, no. 4 (1992): 148-154, consultado el 24 de mayo de 2023, doi: 10.2307/2136017; Lauren J. Ralph et al., “Reasons for and Logistical Burdens of Judicial Bypass for Abortion in Illinois”, Journal of Adolescent Health, vol. 68, no. 1 (2021): 71-78, consultado el 1 de diciembre de 2020, doi:10.1016/j.jadohealth.2020.08.025.

[13] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[14] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[15] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023.

[16] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lara Chelian, vicepresidenta de operaciones externas, Northland Family Planning, 6 de abril de 2023.

[17] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lauren D., proveedora de atención médica, 3 de mayo de 2023.

[18] Entrevista remota de Human Rights Watch a Jack B., abogado, 3 de abril de 2023.

[19] Entrevista remota de Human Rights Watch a Patricia A., proveedora de atención médica, 12 de abril de 2023.

[20] Entrevista remota de MOASH a Kate P., activista juvenil, 7 de agosto de 2023.

[21] Ibíd.

[22] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lara Chelian, vicepresidenta de operaciones externas, Northland Family Planning, 6 de abril de 2023.

[23] Entrevista remota de Human Rights Watch a Beth W., proveedora de atención médica, 18 de abril de 2023.

[24] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lauren D., proveedora de atención médica, 3 de mayo de 2023.

[25] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[26] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[27] Entrevista remota de Human Rights Watch a Sophia V., proveedora de atención médica, 7 de abril de 2023.

[28] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lauren D., proveedora de atención médica, 3 de mayo de 2023.

[29] Entrevista remota de Human Rights Watch a Patricia A., proveedora de atención médica, 12 de abril de 2023.

[30] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[31] Leyes compiladas de Michigan § 722.904, Ley de Restauración de los Derechos de los Padres 211 de 1990.

[32] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023..

[33] Véase, por ejemplo, Andrea Swartzendruber y Danielle N. Lambert, “A Web-Based Geolocated Directory of Crisis Pregnancy Centers (CPCs) in the United States: Description of CPC Map Methods and Design Features and Analysis of Baseline Data”, JMIR Public Health and Surveillance, vol. 6, no. 1 (2020): consultado el 16 de enero de 2024, doi: 10.2196/16726.

[34] Entrevista remota de MOASH a Syd O., 18 años, activista juvenil, 31 de julio de 2023.

[35] Entrevista remota de MOASH a Syd O., 18 años, activista juvenil, 31 de julio de 2023.

[36] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023..

[37] Entrevista remota de Human Rights Watch a Patricia A., proveedora de atención médica, 12 de abril de 2023.

[38] Entrevista remota de Human Rights Watch a Nicholas T., abogado, 19 de abril de 2023.

[39] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023.

[40] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[41] Entrevista remota de Human Rights Watch a Marie Khan, directora de programas, Midwest Access Coalition, 11 de abril de 2023.

[42] Ibíd.

[43] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023..

[44] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023.

[45] Kate Coleman-Minahan, Amanda Jean Stevenson, Emily Obront, y Susan Hays, “Young Women’s Experiences Obtaining Judicial Bypass for Abortion in Texas”, Journal of Adolescent Health, vol. 64, no. 1 (2019): 20-25, consultado el 9 de enero de 2023, doi:10.1016/j.jadohealth.2018.07.017.

[46] Entrevista remota de Human Rights Watch a Jack B., abogado, 3 de abril de 2023.

[47] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[48] Entrevista remota de MOASH a Ashmi M., 16 años, activista juvenil, 15 de agosto de 2023.

[49] Ibíd.

[50] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[51] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023.

[52] Entrevista remota de Human Rights Watch a Patricia A., proveedora de atención médica, 12 de abril de 2023.

[53] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[54] Ibíd.

[55] Corte Suprema de Michigan, Oficina Administrativa del Tribunal Estatal, Sistema de notificación de casos, “Exención al consentimiento parental obligatorio para obtener un aborto: según la Ley de Restauración de los Derechos de los Padres: Peticiones presentadas y resueltas, por año”, 6 de abril de 2023. En los archivos de Human Rights Watch

[56] Ibíd.

[57] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023..

[58] Entrevista remota de Human Rights Watch a Nicholas T., abogado, 19 de abril de 2023.

[59] Entrevista remota de Human Rights Watch a Jack B., abogado, 3 de abril de 2023.

[60] Correo electrónico de Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, a Human Rights Watch, 14 de diciembre de 2023.

[61] Corinne Rocca et al., “Emotions and Decision Rightness over Five Years Following an Abortion: An Examination of Decision Difficulty and Abortion Stigma”, Social Science and Medicine, vol. 248 (2020): consultado el 16 de enero de 2024, doi: 10.1016/j.socscimed.2019.112704.

[62] Katherine Kortsmit et al., “Abortion Surveillance — United States, 2020”, Morbidity and Mortality Weekly Report Surveillance Summaries, vol. 71, no. 10 (2022): 1-27, consultado el 13 de septiembre de 2023, doi:10.15585/mmwr.ss7110a1.

[63] Véase, por ejemplo, Amnistía Internacional, Global Justice Center, Southern Rural Black Women's Initiative for Economic and Social Justice, y Human Rights Watch, “Presentación conjunta al Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial”, 15 de julio de 2022, disponible (en inglés) en: https://www.hrw.org/news/2022/07/15/us-joint-submission-united-nations-committee-elimination-racial-discrimination; “The Disproportionate Harm of Abortion Bans: Spotlight on Dobbs v. Jackson Women’s Health”, comunicado de prensa de Center for Reproductive Rights, 29 de noviembre de 2021, disponible (en inglés) en: https://reproductiverights.org/supreme-court-case-mississippi-abortion-ban-disproportionate-harm/ (consultado el 6 de enero de 2023); Amanda Jean Stevenson, “The Pregnancy-Related Mortality Impact of a Total Abortion Ban in the United States: A Research Note on Increased Deaths Due to Remaining Pregnant”, Demography , vol. 58, no. 6 (2021): 2019–2028, consultado el 6 de enero de 2023, doi:10.1215/00703370-9585908; Sarah Green Carmichael, “Criminalizing Abortion Will Hurt Black Women Most”, Bloomberg, 25 de junio de 2022, disponible (en inglés) en: https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2022-06-25/abortion-bans-will-disproportionately-affect-black-women (consultado el 6 de enero de 2023); Informe de Amici Curiae de organizaciones de equidad de natalidad y académicos en apoyo de los demandados, Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, n.º 19-1392 (presentado en EE.UU. el 20 de septiembre de 2021).

[64] Human Rights Watch y la Unión Americana de Libertades Civiles, “Las únicas personas a las que realmente afecta son aquellas a las que perjudica: Consecuencias para los derechos humanos de la notificación parental del aborto en Illinois” (New York: Human Rights Watch, 2021), disponible en: https://www.hrw.org/report/2021/03/11/only-people-it-really-affects-are-people-it-hurts/human-rights-consequences; Elizabeth Janiak et al., “Massachusetts’ Parental Consent Law and Procedural Timing Among Adolescents Undergoing Abortion”, Obstetrics & Gynecology, vol. 133, no. 5 (2019): 978-986, consultado el 16 de enero de 2024, doi:10.1097/AOG.0000000000003190.

[65] Entrevista remota de MOASH a Ashmi M., 16 años, activista juvenil, 15 de agosto de 2023.

[66] Entrevista remota de MOASH a Micah B., 22 años, activista juvenil, 7 de agosto de 2023.

[67] Lauren J. Ralph et al., “Reasons for and Logistical Burdens of Judicial Bypass for Abortion in Illinois”, Journal of Adolescent Health, vol. 68, no. 1 (2021): 71-78, consultado el 18 de mayo de 2023, doi: 10.1016/j.jadohealth.2020.08.025; Elizabeth Janiak et al., “Massachusetts’ Parental Consent Law and Procedural Timing Among Adolescents Undergoing Abortion”, Obstetrics & Gynecology, vol. 133, no. 5 (2019): 978-986, consultado el 18 de mayo de 2023, doi:10.1097/AOG.0000000000003190.

[68] Planned Parenthood de Michigan, “Michigan's 24-Hour Wait Law”, sin fecha, disponible (en inglés) en: https://www.plannedparenthood.org/planned-parenthood-michigan/healthcare/abortion-services/michigans-24-hour-wait-law (consultado el 24 de mayo de 2023).

[69] Entrevista remota de Human Rights Watch a Eileen Scheff, abogada, 24 de marzo de 2023.

[70] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023.

[71] Entrevista remota de Human Rights Watch a Beth W., proveedora de atención médica, 18 de abril de 2023.

[72] Entrevista remota de Human Rights Watch a Beth W., proveedora de atención médica, 18 de abril de 2023.

[73] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kristen Harter, ex asesora de pacientes en materia del aborto, Planned Parenthood de Michigan, 20 de julio de 2023.

[74] Entrevista remota de Human Rights Watch a Patricia A., proveedora de atención médica, 12 de abril de 2023.

[75] Ibíd.

[76] Consejo de Asuntos Éticos y Judiciales de la Asociación Médica Estadounidense, “Mandatory Parental Consent to Abortion”, Journal of the American Medical Association, vol. 269, no. 1 (1993): 82–86, consultado el 16 de enero de 2024, doi:10.1001/jama.1993.03500010092039.

[77] Academia Americana de Pediatría, Comité sobre la Adolescencia, “Policy Statement: The Adolescent’s Right to Confidential Care When Considering Abortion”, Pediatrics, vol. 139, no. 2 (2017): consultado el 18 de mayo de 2023, doi:10.1542/peds.2016-3861.

[78] Asociación Americana de Salud Pública, “Ensuring Minors’ Access to Confidential Abortion Services”, Policy No. 20115, noviembre de 2011, https://www.apha.org/policies-and-advocacy/public-health-policy-statements/policy-database/2014/07/03/11/14/ensuring-minors-access-to-confidential-abortion-services (consultado el 26 de mayo de 2023).

[79] Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, Comité de Atención Médica para Mujeres Desfavorecidas, “Increasing Access to Abortion”, Opinión del Comité Número 815, diciembre de 2020, disponible (en inglés) en: https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/committee-opinion/articles/2020/12/increasing-access-to-abortion (consultado el 26 de mayo de 2023).

[80] Academia Americana de Pediatría, Comité sobre la Adolescencia, “Policy Statement: The Adolescent’s Right to Confidential Care When Considering Abortion”, Pediatrics, vol. 139, no. 2 (2017): 3, consultado el 18 de mayo de 2023, doi:10.1542/peds.2016-3861.

[81] Entrevista remota de Human Rights Watch a Kylee Sunderlin, abogada y directora de apoyo legal, If/When/How: Lawyering for Reproductive Justice, 9 de marzo de 2023.

[82] Entrevista remota de Human Rights Watch a Lara Chelian, vicepresidenta de operaciones externas, Northland Family Planning, 6 de abril de 2023.

[83] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[84] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[85] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.

[86] Guttmacher Institute, “An Overview of Consent to Reproductive Health Services by Young People”, actualizado el 1 de mayo de 2023, disponible (en inglés) en: https://www.guttmacher.org/state-policy/explore/overview-minors-consent-law (consultado el 24 de mayo de 2023).

[87] Ibíd.

[88] Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, Doc. ONU. A/HRC/32/32, 4 de abril de 2016, párr. 16; Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (CDESC), Observación general n.° 22 sobre el derecho a la salud sexual y reproductiva (artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), Doc. ONU. E/C.12/GC/22 (2016), párr. 41.

[89] Entrevista remota de Human Rights Watch a la Dra. Sarah Wallett, obstetra-ginecóloga y directora de operaciones médicas de Planned Parenthood de Michigan, 27 de julio de 2023.